Tipo de cabello vs. Problema capilar: Lo que los principiantes suelen confundir

La mayoría de la gente pasa años culpando a su cabello por cosas que no tienen nada que ver con su tipo. Todos lo hacemos. Ves un mal día de cabello y piensas: "Uf, es porque mi tipo de cabello es el peor". Pero adivina qué, nueve de cada diez veces, es solo un problema capilar, no tu tipo de cabello.
Puedes tener el pelo rizado, liso, el tipo de pelo más grueso para hombres o el más fino del mundo. Todos tenemos problemas capilares. Cuero cabelludo graso, sí; frizz, sí; opacidad, por supuesto. Son solo señales, no sentencias de por vida. El verdadero problema es que la mayoría de los principiantes confunden su tipo de pelo con sus problemas capilares y terminan eligiendo las rutinas de cuidado capilar equivocadas.
So, vamos a solucionarlo de una vez por todas.
¿Qué es un tipo de cabello?

Tu tipo de cabello es simplemente cómo crece. Es el patrón con el que naces: liso, ondulado, rizado o ensortijado. Eso es todo. No se "desarrolla" un nuevo tipo de cabello por mudarse de ciudad o probar un nuevo champú.
Tener cierto tipo de cabello no es un problema, es tu punto de partida. El cabello rizado puede secarse más rápido; el liso puede verse grasoso a la hora de comer. Pero tu tipo de cabello no te persigue. Simplemente define cómo lo cuidas.
Así que antes de culpar a tu tipo de cabello por cada mal día, recuerda: es solo la base. El verdadero caos suele provenir de los problemas capilares, no de la personalidad de tu cabello.
¿Qué es un problema del cabello?

Un problema capilar es cualquier problema que hace que tu cabello se comporte de forma diferente a la habitual, y puede afectar a cualquier persona, independientemente de su tipo. Como el frizz que aparece con cada monzón, la caída repentina del cabello durante los meses de estrés, la caspa con la llegada del invierno o ese cuero cabelludo graso que te queda después de no lavarte el día anterior. Todos estos son problemas capilares.
Los problemas capilares suelen ser una reacción a algo: el clima, el estrés, cambios en la dieta, la acumulación de productos o quizás un exceso de calor. La diferencia entre un problema capilar y un tipo de cabello es que los problemas son temporales. No definen tu cabello para siempre. Con un cambio en tu rutina de cuidado capilar, la mayoría de los problemas capilares se pueden solucionar con bastante facilidad.
Así que no te asustes si de repente tu cabello se ve o se siente raro. Casi todos lidiamos con problemas capilares en algún momento. La verdadera solución es detectarlos a tiempo y saber cómo solucionarlos, en lugar de culpar a tu tipo de cabello y esperar que se solucione por arte de magia.
Tipo de cabello vs. Problema capilar: Comparación lado a lado
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Factor |
Tipo de cabello |
Problema del cabello |
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¿Qué es? |
Cómo crece tu cabello |
¿Qué pasa ahora mismo? |
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Tiene una duración |
Se mantiene igual |
Puede cambiar en cualquier momento |
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Ejemplo |
Rizado, liso, ondulado, en espiral |
Encrespado, graso, opaco, quebradizo |
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Fijable |
No, es genético. |
Sí, con algo de cuidado. |
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Quien lo consigue |
Todo el mundo tiene uno |
Todo el mundo, a veces |
Cómo identificar correctamente tu tipo de cabello
Lavar y secar al aire: Limpia tu cabello y déjalo secar de forma natural sin ningún producto ni peinado.
Comprueba tu patrón natural:
Se seca directamente = tipo de cabello liso
Curvas u ondas = tipo de cabello ondulado
Espirales o rizos = tipo de cabello rizado
Bobinas apretadas = tipo de cabello rizado
Siente el grosor: Pasa tus dedos por tu cabello para ver si lo sientes fino, medio o grueso.
La densidad importa:Mira tu cuero cabelludo, si ves mucho cuero cabelludo, tienes baja densidad; si no, es alta densidad.
Recuerde: Tu tipo de cabello es tu textura natural. No cambiará repentinamente a menos que haya un cambio importante en tu salud o en tus hormonas.

Cómo identificar un problema capilar
Observa cambios repentinos: Frizz, grasa, caída del cabello o caspa que antes no estaba.
Preste atención a la textura: El cabello se siente áspero, seco, lacio o se rompe con facilidad, de manera diferente a lo normal.
Revisa tu cuero cabelludo:La picazón, la descamación, el enrojecimiento o el exceso de grasa son signos de un problema.
Busque desencadenantes¿Cambiaste de productos, de dieta, de rutina o ha cambiado el clima?
Pregúntate a ti mismo: ¿Es nuevo, está empeorando o es diferente a mi cabello habitual? Si es así, probablemente se trate de un problema capilar, no de tu tipo de cabello.
Seguimiento y ajuste:Toma nota de cuándo empezó y cambia tu rutina de cuidado del cabello en consecuencia.

Cómo crear una rutina basada en ambos
Comience con su tipo de cabello: Elige tus productos principales (champú, acondicionador, productos para peinar) según tu tipo de cabello natural: rizado, liso, ondulado o en espiral.
Aborda tu problema capilar: Añade productos específicos para solucionar tu problema actual (suero anti-frizz, tratamiento para el cuero cabelludo, mascarilla acondicionadora profunda, etc.).
No te excedas: No necesitas un estante lleno de productos. Opta por lo simple: una o dos soluciones para tu mayor problema capilar son suficientes.
Ajuste según sea necesario: Cuando tu problema capilar mejore o cambien las estaciones, cambia tu rutina pero mantén los mismos conceptos básicos para tu tipo de cabello.
Se consistente: Dale un par de semanas a tu rutina antes de esperar resultados: la constancia es lo que hace que tu cabello vuelva a encarrilarse.
Escucha a tu cabello: Si algo no te convence, cambia de producto o simplifica los pasos. Las necesidades de tu cabello cambiarán, y eso es normal.

Errores comunes que cometen los principiantes
Mucha gente confunde el tipo de cabello con los problemas capilares, especialmente al principio de su proceso de cuidado capilar. Por ejemplo:
Culpar al tipo de cabello por cada problema: Pensar que el frizz o la oleosidad son “simplemente mi cabello” cuando en realidad es un problema capilar que tiene solución.
Confundir la acumulación de producto con el cabello grueso: El cabello pesado y graso podría ser una acumulación de cabello que no es “un tipo de cabello grueso para hombres”.
Confundir la sequedad temporal con la textura naturalLa sequedad después de una semana difícil no es un problema del cabello rizado, es un problema del cabello.
Tratamiento excesivo o tratamiento insuficiente: Usar tratamientos agresivos para el cabello normal o ignorar los problemas reales pensando "mi cabello siempre ha sido así".
Ignorando el cuero cabelludo: Tratar sólo las hebras cuando los problemas del cuero cabelludo son los verdaderos culpables.

Por qué esta confusión conduce a elecciones de productos incorrectas
Cuando no sabes si se trata de tu tipo de cabello o de un problema capilar, es casi seguro que terminarás comprando los productos equivocados. Podrías gastar en cremas para cabello rizado cuando solo necesitabas un champú clarificante, o usar mascarillas intensas para cabello liso que en realidad solo necesitaban una fórmula más ligera.
Esta confusión te lleva a gastar dinero, a resultados decepcionantes y a mucha frustración. Peor aún, sigues cambiando de producto esperando un milagro, cuando la verdadera cuestión es simplemente elegir el correcto para tus necesidades. Comprender la diferencia te ayuda a crear una rutina que funcione y te ahorre muchos problemas a tu cabello (y a tu bolsillo).

Conclusión
Al final, comprender la diferencia entre tu tipo de cabello y un problema capilar marca la diferencia en tu camino hacia el cuidado capilar. Tu tipo de cabello es solo tu punto de partida, es el lienzo con el que trabajas. Los problemas capilares, en cambio, son obstáculos temporales, no tu destino.
Cuando puedes diferenciar ambos, tendrás menos probabilidades de perder tiempo (y dinero) en productos que no funcionan y más probabilidades de brindarle a tu cabello exactamente lo que necesita.
Así que la próxima vez que tu cabello empeore, no te apresures a culpar a tu tipo de cabello. Obsérvalo con atención, cuídalo un poco y verás cómo cambia la situación rápidamente.
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